Antiácidos: qué son y cuándo tomarlos
Seguramente, en alguna ocasión habrás sufrido acidez de estómago y habrás decidido tomarte antiácidos. El consumo de estos fármacos está muy extendido, ¿pero realmente sabes qué causa la acidez o cómo funcionan estos medicamentos? No te preocupes, porque en este post vamos a resolver todas tus dudas respecto a ello. ¡Síguenos!
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Índice de contenidos
¿Qué son los antiácidos y para qué sirven?
Los antiácidos son medicamentos que sirven para contrarrestar o impedir la creación de ácidos causados por las células del estómago. En general, la acidez estomacal se presenta tras comer y el síntoma más molesto, y el que todo el mundo busca eliminar con estos fármacos, es la sensación de incomodidad en la parte alta del abdomen.
¿Sabes por qué se produce? Cuando comes, la parte más cercana al esófago debe cerrarse al pasar los alimentos. Si no se cierra bien, los alimentos y contenidos que están en el estómago tienen una alta probabilidad de subir nuevamente al esófago, originando ese ardor. Por tanto, para reducir estos molestos síntomas se ha desarrollado una serie de medicamentos, como son los antiácidos.
Algunos antiácidos actúan directamente en el estómago, modificando su pH hasta regularlo. Pero, actualmente, podemos encontrar en el mercado dos tipos. Estos son:
- Antiácidos sistémicos: Actúan rápidamente, aunque su efecto es poco duradero y puede originar efectos secundarios. El más conocido es el bicarbonato sódico.
- Antiácidos no sistémicos: Su acción es más lenta, pero a la vez más duradera y sostenida. No se absorben ni producen efectos secundarios. En este caso, hablamos de medicamentos como las sales de calcio.
Así pues, estos fármacos se emplean desde hace bastantes años como tratamiento para las personas que padecen de acidez gástrica.
¿Cuándo se deben tomar los antiácidos?
Como hemos explicado, la acidez gástrica es esa sensación de ardor tan molesta que puede producirse en más ocasiones de las que esperamos. Asimismo, si este dolor se produce más de dos veces por semana, es recomendable acudir al médico para estudiar el origen y la causa. Hay que tener presente que los antiácidos no tienen la finalidad de tratar problemas serios, sino que son una opción a la que acudir en caso de acidez ocasional.
Los síntomas asociados son:
- Dolor en el pecho y sensación de quemazón que suele generarse tras ingerir comida. Este malestar puede durar minutos u horas.
- Sensación de líquido amargo y caliente en la garganta.
- Impedimento en el momento de tragar.
- Sensación de pesadez y de estar lleno.
¿Y por qué se producen estos síntomas? La acidez estomacal se debe a factores alimentarios y ciertos hábitos, pero por norma general, suele darse tras ingerir ciertas comidas, sobre todo platos copiosos o muy picantes. También puede estar causada por:
- Comer e ir a la cama directamente. Esto hace que los ácidos se desplacen con más facilidad hasta el esófago.
- Sufrir sobrepeso, fumar, beber alcohol, exceso de estrés o vestirse con ropa apretada.
- Enfermedades relacionadas con el reflujo gastroesofágico, hernias, etc.
- Embarazo.
- Ingerir alimentos picantes, exceso de dulce, cafeína, bebidas con gas, productos altos en grasas, etc.
- Hacer comidas demasiado abundantes, ya que puede generar exceso de ácido y que, por el poco espacio que hay, acabe subiendo al esófago.
Pros y contras de los antiácidos
Estos fármacos llegan a ser una opción viable para las personas que padecen la acidez estomacal en momentos puntuales, puesto que actúan con rapidez y alivian la molestia casi al instante. Consiguen evitar que las células que se encuentran en la parte interna del estómago creen demasiados ácidos de lo adecuado.
Algunos de los beneficios de los antiácidos son:
- Actúan con rapidez y pueden proporcionar alivio ante episodios puntuales de acidez estomacal.
- Consiguen evitar que las células que se encuentran en la parte interna del estómago creen demasiados ácidos de lo adecuado.
Algunos de los posibles efectos secundarios destacan:
Pero, a pesar de los beneficios de los antiácidos, las personas que los toman pueden tener efectos secundarios y problemas a largo plazo. Tomarlos durante un tiempo excesivo puede producir alteraciones en el organismo, como diarrea, pérdida de calcio, efecto rebote, problemas de riñones, entre otras. Además, este tipo de medicamentos no actuan sobre el origen del problema, sino que ayudan a aliviar los síntomas y en ocasiones pueden hacer que determinadas enfermedades pasen desapercibidas o que no se detecte una intolerancia alimentaria.
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Tips para evitar la acidez estomacal
La acidez no suele estar relacionada con un problema grave que afecte a la salud severamente. Sin embargo, no está de más controlar su aparición y evitar que se produzcan complicaciones mayores.
Ahora que ya conoces todo lo que puede provocar esta sensación de quemazón en la garganta y la parte del esternón, vamos a nombrar algunos consejos populares y eficaces para evitar que aparezca.
En primer lugar, hay alimentos que tienen abundante grasa y que pueden provocar esa irritación y ardor, por lo que mantener una dieta equilibrada y saludable es fundamental. Además, también te invitamos a seguir las siguientes pautas:
Mantén un peso saludable
Intenta mantenerte en un peso saludable. Cuando el peso es mayor al debido, el abdomen está presionado y empuja el estómago hacia arriba, lo que causa el ardor. Mantener hábitos saludables puede favorecer una mejor digestión.
Eleva la cabecera de la cama
Si la acidez surge por la noche, pon la cabecera de la cama más alta para tener la parte superior del cuerpo más elevada. Esta medida puede ayudar a reducir el contacto del contenido gástrico con el esófago durante el descanso.
Evita cenar demasiado tarde
Evita cenar tarde y acostarte antes de que pasen, como mínimo, 2 horas desde que has comido. Dejar este margen facilita la digestión y puede disminuir las molestias nocturnas relacionadas con el reflujo.
Modera el alcohol y el tabaco
Disminuye el consumo de alcohol y procura no fumar. Ambos hábitos pueden favorecer la aparición de molestias digestivas en determinadas personas, por lo que reducirlos puede formar parte de una estrategia preventiva.
Deja tiempo entre comida y ejercicio
No practiques deporte después de haber comido; deja pasar un tiempo prudente. Realizar actividad física inmediatamente después de una comida puede resultar incómodo y favorecer la aparición de síntomas digestivos.
Reduce el estrés
Disminuye el estrés en tu vida. Mantener una rutina equilibrada, descansar correctamente y practicar técnicas de relajación puede contribuir a mejorar el bienestar digestivo y a controlar situaciones que puedan intensificar las molestias.
Consulta antes de utilizar protectores estomacales
Toma protectores estomacales en caso de tener que medicarte en algún momento. Es recomendable utilizarlos siguiendo las indicaciones de un profesional sanitario, especialmente si deben tomarse durante varios días o de forma habitual.
Come despacio y mastica bien
Ingiere la comida despacio y masticándola adecuadamente. Comer con tranquilidad facilita el proceso digestivo. No hagas comidas abundantes que puedan llenarte el estómago excesivamente en poco tiempo.
Valora algunos productos naturales
Algunos productos naturales que pueden ayudarte son las nueces, la leche o las infusiones. Su tolerancia puede variar entre personas, por lo que conviene observar qué alimentos o bebidas favorecen o empeoran los síntomas.
Reduce los alimentos desencadenantes
Elimina o reduce considerablemente los alimentos picantes, tomates o salsas parecidas, la menta, cítricos, café y té negro. Identificar los alimentos que desencadenan las molestias permite adaptar la alimentación y prevenir episodios recurrentes.
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